viernes, 9 de diciembre de 2011

Diario día 1

Querido diario:

Hoy ha sido un día muy ajetreado, por la mañana me he levantado temprano para que el día me cundiese. Después de desayunar me he preparado y he bajado a la calle a hacer unos recados que me había mandado mi madre. Al terminarlos he ido a casa de mi abuela para recoger los últimos paquetes para meterlos en el coche. Una vez la casa cerrada nos dirigimos mis abuelos y yo hacia el pueblo, que está cerca de la sierra de Gredos, en concreto Villa del Prado. Antes de salir de Madrid nos encontramos con un poco de atasco pero luego ya cuando nos metimos al peaje ya el tráfico fue fluido. 

Antes de llegar al pueblo a unos ocho kilómetros, hicimos una parada a comprar unos quesos de oveja en una granja. A los diez minutos por fin llegamos al pueblo, y continuamos de compras, primero fuimos a por los huevos de gallina a una casa de una amiga de mi abuela. Después dejamos a mi abuela en la carnicería y mi abuelo y yo vamos con el coche a abrir la casa, dejar todos los paquetes y encender la calefacción ya que en el salón hacía una temperatura de sólo doce grados. 

Cuando llegamos a casa nos encontramos con muchas hojas caídas en el patio y algunas plantas que se habían helado. Mientras yo voy abriendo la casa, dando la luz y el agua, mi abuelo va vaciando el maletero de l coche. Poco después entre mi abuelo y yo vamos vaciando el coche hasta que el maletero se queda vacío. Al terminar vamos a recoger a mi abuela de la carnicería. Después de recogerla volvemos a ir a casa a dejar toda la carne a casa, cuando nos llevamos la sorpresa de que se nos olvidó encender la nevera, pero no pasó nada ya que con el frío que hacía no hubo ningún problema. Al acabar de colocar toda la carne en la nevera nos volvemos a ir a comer a nuestro lugar de siempre. Nos pedimos unas raciones de calamares, bravas y croquetas y yo me pido un montadito de lomo. De postre me comí un helado de chocolate y mis abuelos un café. Después de comer nos vamos a casa a por un merecido descanso.

Al entrar en casa ya algo más caliente, me fui al piso de arriba a encender mi antiguo portátil. Más tarde sobre las seis cuando salí a la calle a dar una vuelta, me encontré con una amiga que no veía hace tiempo, nos saludamos y hablamos un rato. A las siete vinieron mis padres, y acompañé a mi padre al parking que está a unos siete minutos de casa. Fuimos a dar una vuelta y luego al volver a casa cenamos todos juntos. Sobre pasada la media noche me acosté tras un día bastante movido.

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